Next step

He empezado mi inmersión retrospectiva autocrítica en busca del yo mismo interior con la esperanza de tener tiempo para salir a respirar. Efectivamente, he empezado a escribir los essays.

Los essays son una serie de ensayos en los que uno debe convencer a los comités de admisiones de las business schools porqué deberían elegirle a uno, todo ello sazonado con la escasez de palabras (entre 400 y 600 por ensayo). Como una receta de cocina, un ensayo debe tener la cantidad necesaria de humor, seriedad, originalidad, radicalismo, ser conservador, rompedor y demostrar que uno es superman sin decirlo explícitamente. Uno debe decir que ha colaborado en ONG (es lo que está de moda), pero debe interesarle el dinero (no existe el filántropo último, sólo aquel dispuesto a devolver a la sociedad algo de la furtuna que ha conseguido amasar). Por supuesto, todo esto sin caer en la vanidad y la mentira, por si a alguno de ustedes ya había encontrado la respuesta a mi problema.

Los essays, al final, no son más que una de esas reflexiones que uno debe hacer de tanto en tanto. Pararse a pensar, mirar atrás, resumir las infinitas cagadas (y los pocos logros) que uno ha hecho y pensar en qué le gustaría a uno que le deparase el futuro. Preguntas como “Qué he hecho?”, “Quién soy?” o “Qué quiero?” son preguntas de apariencia innocente y jodídamente difíciles de responder. Quizás por eso es tan difícil de entrar en los MBAs…

Iré posteando fragmentos (párrafos) de mis essays en mi blog, para que podáis comentarlos. Pegadme una colleja o aclamad al cielo si curvo demasiado la realidad, pero ya lo dijo Dalí:

The difference between false memories and true ones is the same as for jewels: it is always the false ones that look the most real, the most brilliant.

Jarabe de palo

Os pongo en contexto.

Hace unos días, Pau Donés dió una entrevista online a los lectores del Mundo. No sé como funciona exactamente, pero se supone que los lectores pueden realizar preguntas al entrevistado. De alguna forma, de todas las preguntas que se hacen se deben elegir algunas a las que Pau empezó a contestar.

Muchas eran sobre su nuevo disco, su vida diaria, sus planes de gira, su estilo musical, etc. Entre ellas estaban camuflados los típicos apóstoles del intercambio de música, fans de los programas P2P, que buscaban el pequeño desliz, como tiburones que detectan un pequeño corte en algun bañista desprevenido.

Y lo dijo. Pau dijo que compartir música era un robo. Y, à la Newton, hubo una reacción. Todo el mundo se le tiró al cuello. En especial, se criticó su comentario más evidente, más simplista y cortante:

Si la música te parece cara y un paquete de pipas no, cómprate unas pipas y no un CD. Pero lo dicho, no lo robes.

Y sin embargo a mi me parece una frase completamente acertada, y desde el punto de vista teórico muy correcta. Pau se ampara en la percepción del lujo y me parece completamente legítimo. Hay gente que hace apología de la cultura gratuita, y generalmente lo hacen desde la seguridad de sus trabajos. A estos les digo yo: de verdad creeis que la cultura debería ser gratuita? o más barata? te parece que pagar 20€ por un CD es demasiado?

Pues que quieres que te diga, me parece que es más caro pagar 150€ por ir al Liceo a la ópera y aún no he escuchado a nadie quejarse al respecto. El teatro es más caro. Los libros suelen ser más caros. Y otro sector correlacionado con la cultura, la educación, también es más cara.

Que sirva de disclaimer que:

  • Uso programas P2P. Aunque soy selectivo, bajo canciones determinadas, no CD’s enteros. Y no soy de los que primero dispara y luego pregunta, no me bajo música que previamente no he escuchado en otros sitios.
  • No considero que sea un delito la compartición de archivos si no hay ánimo de lucro, como especifica la ley. Luego no comparto la opinión de Pau al respecto: que es un robo.

Pero me repatean los que critican a quien apunta a uno de los principios básicos del capitalismo y del mercado libre: una cosa vale lo que la gente esta dispuesta a pagar por ello. Si la gente sigue comprando CDs a los precios actuales (y lo está haciendo) quiere decir que la gente está dispuesta a ello (si no, no lo haría). Y sí, la cultura puede parecer un lujo, y lo és. Como todo en este mundo, tiene un precio. Si tu no quieres pagarlo, cómprate unas pipas.

Microcréditos

Los microcréditos son pequeños préstamos hechos a personas sin recursos que viven en extrema pobreza y que les permite salir del agujero.

Como cualquier préstamo, el endeudado debe pagar unos intereses al prestatario, y curiosamente esta práctica parece haberse vuelto muy rentable en países en vías de desarrollo. He empezado a leer un libro que habla de la creación del concepto del microcrédito y de cómo se gestiona este tipo de producto financiero.

Me interesa cualquier información relacionada con este tema: ONGs que operan en proyectos de este tipo, ejemplos de éxito, teorías económicas sobre su éxito o futuro fracaso, detalles de funcionamiento del sistema, opiniones a favor y en contra, etc.

Good quality content

Ya sé que me hago pesado, repetitivo y un tanto aburrido: pero no me canso de repetir que internet ha abierto las puertas de la comunicación a un montón de palurdos sin sentido estético, artístico o de cualquier otro tipo (entre ellos se encuentra un servidor).

De ahí que la escasez de contenido de calidad sea apreciada como quien sabe donde hay un oasis en el desierto. Los hay que simplemente agregan lo que otros cuelgan. Algunos son autéticamente buenos. Algunos son artistas puzzleros.

¿Dónde encontrais vuestra dosis diaria de oxígeno virtual?

Back into blogging?

Phew… it’s been quite a while!

New design, new software… new content¿?