Yes we can
Ser teleco es duro. Muy duro. Cuando uno entra en la universidad no sabe que su cerebro aún maleable e inocente es muy distinto del que saldrá por la puerta del rector, título en mano (o resguardo de petición) y mentón alzado, caminando confiado en busca de nuevas aventuras.
Algunas de las cosas que a uno le cambian en la carrera de telecos es la Telecogresca. Lo que para mí empezó como un encuentro a oscuras en un descampado, perdiendo a mis pocos amigos por el camino y en una larga caminata de regreso a casa bajo el sol, puedo considerar que se ha transformado en un peregrinaje anual so pena de acabar desterrado del mundo telekil. Señores, la gresca es a los telecos lo que la superbowl a los cerveceros americanos, el bambú de los osos panda: una etapa necesaria del ciclo de la vida de Simba.
Y ahora resulta que deciden cerrarlo. Protesta!
A diferencia de otros, mi colaboración con la gresca no ha sido otra que la económica, pagando mi entrada anual durante 6 ediciones, únicamente interrumpida por mi estancia en Estados Unidos. Espero que dicha interrupción no suceda este año por una ley sin sentido (que no aplica a todos los eventos por igual) en el 30 aniversario de la Telecogresca.






