Libros de infancia

Recuerdo la lectura en mi infancia con sentimientos encontrados. Siempre he tenido dos inductores a la lectura: mi padre y la escuela.

Mi padre, devoto desde pequeño a la lectura de novelas debido a un problema de insomnio como el monstruo de las galletas lo es a las galletas, insistió siempre que HAY que leer. Sin lectura uno se vuelve la persona más zoqueta del planeta, no por no saber escribir o absorver menos cultura, sino por no saber lo que se está perdiendo. Y es verdad. Porque cuando un libro vale la pena, uno no puede dejar de leerlo ni para ir a comer… quizás de ahí viene lo de devorar libros.

Pero los libros, una vez más, son como la comida. La hay exquisita, pero también hay verdaderas aberraciones e insultos al paladar. Y en mi caso, recuerdo que mi otro impulsor de la lectura (léase la escula) era un constante proveedor de verdaderas torturas literarias. Recuerdo con pavor títulos como “Miguel Strogoff”, la historia de un correo del zar famoso no sólo por sus hazañas sino también por el sueño profundo en el que inducía al alumnado, o “Les presoneres de Tabriz” (este en català) que narraba las aventuras de unos jóvenes sentenciados a morir ante el minotauro, un sufrimiento similar al que sufríamos cuando la profesora decía eso de “Bueno, sacad los libros que vamos a continuar leyendo”.

Y es peligroso. Como en todo lo que se aprende en esta vida, el profesor no tiene el deber de enseñar, sino de transmitir su pasión por la asignatura que imparte (sino siente pasión mal vamos) porqué de ello depende que el alumno le guste. Y que a un alumno no le guste leer es peligroso.

This entry was posted on Friday, March 24th, 2006 at 18:14 and is filed under post. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

One Response to “Libros de infancia”

  1. miki Says:

    Pau, k tal? molt xulo el nou disseny web i molt apropiat el tema del teu post amb les nostres artimanyes. La veritat és k stic d’acord amb lo de llegir, és molt important. Jo ho intento quasi cada nit però se’m tenquen els ulls al cap de 20min, hehe. No sóc cap monstruo de les galetes com el Fede, però si del pa amb tomaquet i fuet, hohoho. Apa, cuida’t! A veure si parlem un dia d’aquests.